Formas clásicas

«Palabras»

Sin palabras me quedo por su boca,
por sus ojos quedo sin escondite,
son sus mejillas lo que el sol repite
por los celos sumantes que provoca.

Activa, con talante, pero loca,
hace lo que el corazón le permite,
como el verso, que sin querer, admite
salirse hacia sus manos si le toca.

Pasos que distraen, frágil ternura
como la sílaba que la despeina
(sin pedirle autorización al viento),

así el soneto nace en su cintura
sobre este verano que, sutil, reina,
deseando ser parte de su aliento.

(De “Todas las noches, otros diluvios” – 2016)

 

«El burócrata»

Leo, estampo, firmo, marco,
reviso, digo «tal vez»,
hago de jurado y juez,
ciego, indiferente y parco.
Soy el capitán del barco
de una oficina estatal;
yo decido qué está mal,
qué llega a mi superior
y si es que el sello anterior
tiene registro oficial.

(De “Décimas Cosas” – 2014)

 

«Recuerdo de Lucha Reyes»

Llegó «la Morena de Oro
del Perú». Óigame, Zambo:
Cantamos así en Malambo
con Nicomedes, ¡tesoro!
Chabuca Granda hace el coro,
la peña no es «cosa vieja».
Pongamos en la bandeja
pan, chicharrón y cebolla:
¡Viva nuestra Canción Criolla
que esta noche se festeja!

(De “Décimas Cosas” – 2014)

 

«Espacio tiempo»

Es el espacio, el rincón,
es el delirio, la flama;
es la locura, la cama,
es la angustia y desazón.
Es el sueño, la razón,
es el amor, los amantes;
es el gris, son los brillantes,
es el coraje, es el miedo;
es el decir: ya no puedo,
no seremos más los de antes.

Es el viento, es la gaviota,
es la risa, no es el llanto;
es el acorde, es el canto,
es mi zapato, es tu bota.
Es la paciencia remota
que nos es légamo azul;
es la vista tras el tul
del recuerdo, del azar:
Nadie nos puede salvar
de los fondos del baúl.

(De “Tiempo propio” – 2015)

 

«Cuando ella toma el control»

La timidez, enmutece.
Tiemblo a ratos.
. . . Desvarío.
No es que me encuentre sombrío.
No, nada es lo que parece.
Media noche.
. . . Me apetece
tu pecho lunar, tus piernas.
Me sobran palabras tiernas
para llevarte a la cama,
pero deshaces la trama:
de repente, me gobiernas.

Sobre mi pecho, tu escote.
Sobre tu muslo, mi mano.
Del invierno,
. . . haces verano,
del torpe haces un Quijote.
Qué besos.
. . . Frote tras frote
mis labios se vuelven leño.
Mientras descubro el diseño
de tu fiereza
. . . y manías…
Nos amamos, llueven días
mas sobre el lomo de un sueño.

(Inédito)

 

«Soneto con un eco de protesta»

Mira el cause todavía en mi ojos
que mueve sin propósito la herida,
punza en ella el dolor de la partida;
punzan en ella, tanta ira y despojos.

Cuerpos de tiza, de humo, de reojos
indiferentes sobre nuestra vida;
tantos no pensaron su despedida,
pero inició la guerra y sus enojos.

Siria siente frío, pero esperanza
dentro, que cuando desabriga, abriga;
así por el costado entre una lanza

(así no exista fe que lo consiga),
porque las creencias no son venganza,
ni las potencias, un dios que castiga.

(De “Todas las noches, otros diluvios” – 2016)

 

«Jornada de trabajo»

Crujen los huesos
de mis antepasados
cuando me estiro.

Todo es abismo,
mientras el sol despierta
nuestros sentidos.

El cuerpo en trizas,
y los pájaros cantan
los buenos días.

La tierra espera
sentir en la piel, agua,
para el sembrío.

Escarabajo
que nace de la tierra
hacia su centro.

Saltan las ranas,
nacidas del estanque
de nuestro pueblo.

Mariposita
que sube como oruga
por mi tobillo.

Los caracoles
sobre su danza eterna
nos acompañan.

Arar la tierra
se vuelve necesario
para el olvido.

Son los recuerdos
que viajan por el pecho,
de nube en nube.

Viene la lluvia,
se empoza en las ojeras
cuando hay lamento.

Crujen los huesos
mientras se vuelve a casa
tras siembra y caza.

(Inédito)